Puede ser que te sientas triste o desganado unas horas o unos días y es normal, es parte de la variabilidad de nuestra emociones, lo que debe llamar tu atención es cuando estos estados se prolongan en el tiempo e interfieren en las actividades de tu vida cotidiana. 

La depresión es uno de los estados más comunes en nuestros días, estoy segura que conoces a alguien o has oído hablar de otro que la experimenta, puede que seas tú quien en algún momento se haya sentido deprimido/a.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la depresión afecta a más de 300 millones de personas en el mundo y que es la principal causa mundial de discapacidad. 

Sin embargo, a pesar de ser común, no deja de ser difícil de entender para el que lo siente y para las personas que le rodean, ya que muchas veces se cree saber qué es y estar realmente errado. 

¿Qué es la depresión? 

La depresión tiene muchas caras, pero voy a tratar de describirla de la forma más general posible:

Cuando vives la depresión sientes que “has perdido algo”, algo de cualquier naturaleza: un deseo, un sueño, un trabajo, una persona, una relación, una mascota, un estatus, una forma de vivir…siempre hay una pérdida, que pueden incluso reabrir otras pérdidas no resueltas mucho más dolorosas, que tienen que ver con tu desarrollo desde la infancia, la relación con tus padres y demás familiares, pero que no son registradas en tu consciente justamente por ser tan difíciles de soportar. 

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

● Sensación de infelicidad la mayor parte del tiempo, sobre todo al inicio del día. 

● Pérdida del interés en la vida. 

● Pérdida del disfrute en las cosas que antes se solían disfrutar. 

● Dificultad para tomar decisiones. 

● Convicción de que todo está mal o que saldrá mal sin remedio. 

● Percepción pesimista del pasado, el presente y el futuro. 

● Dificultad para sobrellevar los problemas como antes. 

● Sensación de agotamiento. 

● Inquietud y agitación. 

● Variaciones en el peso y en el apetito. 

● Insomnio o exceso de sueño. 

● Pérdida del interés en el sexo. 

● Pérdida de la confianza en sí mismo. 

● Sensación de inutilidad, incapacidad y desesperación. 

● Evitación de contacto social. Evitas encontrarte con otra gente. 

● Irritabilidad. 

● En casos graves, pueden aparecer ideas de suicidio. 

¿Cuáles son los causas de la depresión?

Los genes y la herencia: cada día se hacen más y más estudios que intentan descubrir cómo las alteraciones en los genes y en el funcionamiento de neurotransmisores puede hacer que aparezca la depresión. De igual forma, el que tengas familiares directos con depresión te hace más propenso a vivirla. 

Los acontecimientos vitales: la pérdida de un ser querido, un divorcio o la pérdida de un trabajo. 

La exposición crónica al estrés: puede estar asociado a un ambiente laboral difícil, mala situación económica, la inmigración, el cuidado de un ser querido importante con una enfermedad crónica, etc. 

Un apoyo social deficiente: no contar con amigos o familiares cercanos o una red de vecinos es un factor de riesgo para tener depresión. 

Tener una enfermedad física crónica

La personalidad: puede ser que tengas mayor predisposición a deprimirte por tener un carácter particular, a las experiencias tempranas tu vida, o a ambos factores. 

El consumo excesivo de alcohol. 

El género: la OMS revela en sus datos que las mujeres padecen más de depresión que lo hombres. 

¿Qué puedo hacer si me siento deprimido/a? 

Lo primero es que tengas muy claro que lo te pasa no es tu culpa y que, dependiendo de la gravedad, es probable que te sea difícil superar ese estado de forma fácil sin ningún tipo de ayuda, por lo que tampoco debes sentirte frustrado al respecto.

Sin embargo puedes hacer algunas cosas mientras acudes a un psicoterapeuta -en el caso de que estés en un estado depresivo leve o moderado- esto es: 

No te guardes las emociones o lo que piensas: si sientes que debes expresar a alguien un desacuerdo o un sentimiento generado por un evento pasado, no dudes en hacerlo de forma asertiva. De igual forma, el llorar y hablar acerca de lo que te sucede a alguien de tu confianza puede ser de gran utilidad para disminuir tu malestar. 

Procura dormir de forma adecuada: con esto quiero decir que procures dormir unas 8 horas por la noche y que el sueño sea reparador. 

Muévete del lugar dónde estás: se que es difícil, pero pon todo tu esfuerzo en hacer ejercicio, caminar, apuntarte a un curso de algo que disfrutes, hacer yoga… Es necesario que tu mente esté entretenida en algo que realmente te guste. Si lo puedes hacer acompañado, mejor. 

Practica la relajación y la meditación: en YouTube puedes encontrar una amplia gama de posibilidades para hacerlo. La relajación de Jacobson puede serte útil, pero puedes probar la que desees y quedarte con la que mejor te sientas. 

Aliméntate bien: llevar una dieta buena y equilibrada es importante para los estados depresivos. Las frutas y los vegetales frescos son especialmente buenos. 

Evita en lo posible el consumo de alcohol

Afronta la causa de tu depresión: todo lo anterior es útil si trabajas a nivel emocional lo que te sucede, para ello es necesario que asistas a psicoterapia a fin de indagar acerca del orígen del estado depresivo. 

Mantén la esperanza y confía en el futuro. 

Importante acotar que los casos de depresión grave necesitan, por lo general, toma de medicación psiquiátrica, por lo que se deben esperar algunas semanas de iniciado el tratamiento para que la persona vaya recobrando su autonomía y pueda hacer las actividades señaladas en este apartado. 

¿Cómo puedo ayudar a alguien deprimido?

Si tu caso es que conoces a alguien con depresión, toma en consideración algunos aspectos: 

Maneja tu propia ansiedad: es difícil ver a una persona querida con depresión, pero para ayudarle tienes que prepararte y protegerte tú primero. 

El estado depresivo no depende de la voluntad de quien lo vive: la persona muchas veces no puede hacer más de lo que hace, no es una actitud pasiva, no es que a la persona le guste vivir de esa manera, no es que no ponga suficiente empeño, es que simplemente su cuerpo no responde. 

Sé un buen oyente: el hablar es muy terapéutico para las personas deprimidas, a veces no necesitan respuestas, solo hablarlo y ser escuchado de forma empática. No des opinión respecto a lo que te comenta si no te lo pide ni le fuerces a saber qué le ocasionó la depresión, muchas veces la causa no es identificable de forma fácil. 

Pasa tiempo con la persona deprimida: puedes animarle, ayudarle a hablar y a continuar haciendo algunas de las cosas que normalmente realizaba, hacerle sentir esperanzado y con confianza en el futuro, respetando siempre sus sentimientos. Es probable que haya perdido interés en actividades que antes le animaban, no te preocupes, es un estado pasajero. 

Asegúrate de que esté comprando y consumiendo suficiente comida. 

Asegúrate de que tome la medicación de forma adecuada y/o que acuda a sus citas con el psicoterapéuta. 

Ayúdale a mantenerse alejado del alcohol. 

Haz caso a sus comentarios de no querer vivir más y asegúrate de que se lo comunica al terapeuta.