Las comillas vienen en el título porque no todos están de fiesta en estas fechas. La Navidad es una celebración promovida desde hace mucho tiempo atras por la iglesia católica, la anglicana, en la mayoría de las ortodoxas y en algunas comunidades protestantes. Hablo de los orígenes, porque pienso que es una variable importante para dar más sentido a nuestro actuar, independientemente, en este caso, de nuestras creencias o de si somos o no practicantes de una religión.

¿Todos estamos felices en Navidad?

No. Es cierto, que hay personas que creen de corazón, y por convicción, en estas fiestas a causa de sus creencias religiosas y celebran con placer estos días. Hay otras personas que aprovechan estas fiestas para desconectarse de la realidad y refugiarse en los gestos de ternura, reconciliación (ojalá duradera) , reunión con familiares y amigos, junto a los excesos de comida, bebidas alcohólicas y drogas que se experimentan en estas fechas.

Pero, hay personas que, por el contrario, viven las navidades sumergidas en depresión problemas de sueño, ansiedad, amargura, peleas…

¿Qué vivencias están «bajo la alfombra» de las navidades?

Lo impuesto a la fuerza por la cultura nunca es saludable. Las luces, comidas, música, regalos, abrazos y besos, llevan de forma inevitable al encuentro, deseado o no, con familiares y demás personas, nos redirigen a nuestra infancia (y por tanto nos la recuerda), nos vemos exigidos a que compremos regalos y tengamos que ir de un lugar a otro de reunión en reunión, transitar las calles repletas de gente con bolsas y bolsas de regalos, cintillos y gorros de navidad… Todo en exceso… Todo.

Pues bien, imagínense la carga emocional que implica tener que ver a familiares o personas que no se desean ver ni muchos menos comer, pero que estas «fiestas» imponen o, por el contrario, el que estas fiestas patenten la ausencia de seres queridos vivos o muertos.

Todas estas situaciones pueden remover duelos y conflictos que a veces «de lejos» se llevan mejor. Por ejemplo, como inmigrante que soy, es difícil no recordar mis fiestas venezolanas de Navidad, aun cuando disfruto de las españolas… Es complejo.

Igualmente, dependiendo de cómo haya sido nuestra infancia y cómo hayan sido nuestras navidades, será nuestro humor en estas fechas. Las canciones, las luces, la comida, los regalos… Casi todo es leído por nuestro inconsciente como algo infantil, de ahí que muchas personas, por el contrario, se abstraigan de la realidad y sean «felices» por unas semanas.

Por ello, justamente en estas fechas, deseo que aprovechen a reflexionar sobre cómo se sienten con ustedes mismos, a disfrutar de lo mejor que se pueda sin excesos, buscar compañía que nos apetezca y a ensayar para que, lo que hagamos en estas navidades, lo hagamos en cualquier momento del año.

Deseo que vivan unas navidades razonablemente nutritivas.